“Un corazón inclinado a la miseria”. Esta es la esencia del carisma de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia, titulares de los Centros Sant Francesc de Asís.

Su historia comienza en el pequeño núcleo mallorquín de Pina, el año 1856, cuando los hermanos Gabriel Mariano y Concepción Ribas de Pina fundaron la Congregación con la firme voluntad de atender a los más necesitados.

El camino iniciado tenía por destino dar respuesta a quienes sufrían carencias y dolor, fuera del tipo que fuese: físico, espiritual o provocado por la escasez de bienes básicos como por ejemplo un hogar, vestimenta o alimentación.

Tres han sido, desde los inicios de la Congregación, los puntos de referencia para aliviar el sufrimiento de los más necesitados: la enseñanza, la sanidad y la evangelización.

Bajo estas premisas, la actividad de las hermanas se inició en pequeñas localidades de Mallorca, donde por entonces no llegaba ningún tipo de cobertura social, sanitaria o educativa.

Pina fue el lugar donde se creó la primera escuela; se trata del enclave que precedió a los muchos que, hasta día de hoy, se han ido instaurando en Mallorca, Ciudad Real, Bolivia y Perú.

San Francisco de Asís, su legado y sus enseñanzas, han sido desde un principio la referencia que ha guiado el talante de las Hermanas. Así, tal y como él predicó con su ejemplo, la austeridad, el respeto por la Madre Tierra, la misericordia y la solidaridad, son los elementos que mueven la Congregación para continuar con su tarea.